Desde ADAC llevan años pensando en nuevas posibilidades de desarrollo del territorio y también en diferentes formas de compensación territorial adaptadas a los nuevos tiempos. En este contexto, desde el Grupo de Acción Local se ha impulsado la puesta en marcha de un banco municipal de CO₂ en su ámbito de actuación cuya venta de bonos de carbono generaría entre 179 y 309 millones de euros.
Los bonos de carbono son un método de compensación de emisiones de dióxido de carbono (CO₂), mediante su adquisición por las empresas en el mercado voluntario, compensando así su huella de carbono.
“La legislación y objetivos medioambientales están llevando a las compañías a contar lo que emiten y voluntariamente a reducir y compensar, pero a futuro no será voluntario, sino que tendrán que tenerlo a modo de certificado que será necesario para comerciar”, explica Lorenzo Martínez, de la empresa Condor Procesos, que ha participado en este proyecto. Así, desde el año 2021 ya existe una ley que establece qué empresas deben calcular y publicar sus huellas de carbono y tienen que hacer un plan de reducción en 5 años.
ADAC junto a la Universidad de Alcalá han desarrollado previamente un proyecto de bioeconomía forestar apoyado por fondos europeos para determinar la masa forestal capaz de absorber y capturar CO₂ en sus municipios.
De este modo, se aprovecha la capacidad de los sistemas forestales de captar el CO₂ de la atmósfera gracias a la energía del sol, actuando de sumideros de carbono, retornado así en beneficios directos para los municipios del área de actuación de ADAC.
Así, aprovechando la convocatoria de ayudas a “Proyectos transformadores del territorio basados en la bioeconomía” de la mano de la Fundación Biodiversidad, se puso en marcha por parte de ADAC y la Universidad de Alcalá un proyecto sobre bioeconomía forestal denominado Bosques Sinérgicos, cuyo estudio va a concluir con la cuantificación de las posibilidades de abatimiento de CO₂ que existen, así como las labores forestales que se tendrían que desarrollar.
El presidente de ADAC, Vicente Hita, señala que ante este nuevo modelo de compensación se preguntaron ¿por qué empresas, que desarrollan su actividad empresarial en Guadalajara, compensan sus emisiones con derechos de abatimiento procedentes de un mercado internacional y no, mediante un sistema de derechos de abatimiento procedente de bosques de proximidad que también abaten carbono? Ante lo que pronto se dieron cuenta que no existía ningún banco local para adquirir estos bonos, lo que les impulsó a ponerlo en marcha. Y es que, según señala José Sevilla, de la empresa Ecocuadrado, colaboradora en el proyecto, “muchas de las empresas que tenemos que están en el Corredor tienen decenas de millones para compensar CO₂ y este dinero que ahora sale fuera se puede quedar en la zona. Este es el mejor sistema de reequilibrio que podamos encontrar para la España vaciada”, afirma.
En concreto, según el estudio realizado por Ecocuadrado, analizando 52 de la empresa con más facturación en el territorio, de ellas 19 empresas tienen facturación de 2.000 millones de euros y emiten entre 7 y 15 millones de toneladas de dióxido de carbono. “Si ADAC tuviera la capacidad de generar todas las toneladas de CO₂ que pueden adquirir sería entre 180-310 millones de euro anuales”, afirma Cristina Porras, una de las técnicas del proyecto.
De esta venta y compra de bonos de carbono se puede concluir un beneficio mutuo, del territorio que cuenta con el banco y percibe ingresos, pero las empresas que los adquieren también ven beneficiada su imagen de marca ya que financian proyectos locales, no compensan en el extranjero, con parte de responsabilidad social al crear empleo en esa zona donde los adquieren y avanzar hacia el reto de emisiones cero.

